1. INTRODUCCIÓN: LA SOCIEDAD ACTUAL Y SU INFLUENCIA EN LA EDUCACIÓN
Caracterizar la sociedad actual es una idea muy ambiciosa para que pueda ser desarrollada con total detalle. Por eso renunciamos a ello desde el primer momento y limitamos nuestro foco de atención a aquellos fenómenos que tienen especial incidencia en el mundo educativo.
En tal sentido vamos a abordar cuatro grandes aspectos, a nuestro juicio, claves en el marco de referencia aludido:
A) La rapidez y profundidad con que avanza el saber así como las nuevas demandas de formación.
B) Algunos de los cambios que ha experimentado, y que seguirá sufriendo, la institución familiar.
C) Los avances en la comunicación y en las tecnologías de la información.
D) Las tensiones que se aprecian en la humanidad, que corre a pasos agigantados hacia la aldea global a la vez que los pueblos experimentan la necesidad de autoafirmación para no diluir la propia identidad en el mar de la uniformidad.

A) Las nuevas demandas de formación
El siglo XX ha supuesto avances espectaculares en el saber así como una enorme productividad científica, técnica, filosófica y literaria.
El avance del saber a una rapidez vertiginosa hace muy difícil a los propios especialistas estar al día. No debe extrañarnos, pues, que el saber adquirido en el sistema educativo pueda quedar obsoleto apenas unos años después de haber concluido los estudios.
Junto a ello, las demandas sociales, cada vez más complejas, exigen unos aprendizajes que pocas veces se abordan en las escuelas; se trata de aprendizajes para "responder a las mutables situaciones que se nos presentan, es decir, más que aprendizaje de conductas es conveniente el aprendizaje de actitudes y valores".
Del mismo modo, esas circunstancias de nuestro tiempo exigen aprendizajes innovadores, capaces de anticiparse a los problemas, además de implicarse en su resolución. El primer aspecto tiene relación con el denominado pensamiento divergente, habitualmente poco cultivado, al menos en relación con la presencia y atención prestada al pensamiento convergente. Mientras el segundo se aprecia en tareas con una única solución correcta, el primero se abre a las ideas nuevas y se relaciona con la creatividad.
A nuestro juicio, estos hechos aconsejan que, además de capacitar a las personas para afrontar situaciones nuevas, las instituciones educativas deban dotar a las nuevas generaciones de herramientas de formación intelectual, esto es, de medios para seguir aprendiendo una vez se abandona el sistema educativo. Es la única forma de que las personas puedan acomodarse a esas circunstancias cambiantes que caracterizan los nuevos tiempos además de poder actualizar sus conocimientos y formación.
En este punto inciden tanto personas del ámbito de la empresa como de la Universidad. Hace más falta contar con personas bien formadas, con capacidad de aprender que con aquellas otras con su mente llena de saberes que, pronto, pueden quedar desfasados.

B) Los cambios en la familia
La familia es considerada como la célula básica de la sociedad y como el elemento fundamental tanto en la creación de lo que Rof Carballo llama la urdimbre básica de la personalidad como de la socialización primaria.
Los problemas que afectan a la familia dejan huellas notables en sus miembros, especialmente en los más débiles, los hijos, precisamente aquéllos que convierten, como dice J. Marías, una pareja en familia.
Sin embargo, como todos sabemos, la familia ha evolucionado notablemente con el tiempo, siendo de destacar los cambios que ha ido experimentado en las funciones que le son reconocidas.
La familia ha avanzado en un proceso de especialización de funciones; de ser prácticamente autosuficiente durante siglos, ha ido pasando, mediante un proceso de progresiva especialización, a delegar, al menos parcialmente, determinadas funciones en la sociedad.
Hoy pocas personas reclamarían para la familia la formación profesional de sus miembros, al igual que la formación cultural. Sin embargo, se mantiene la necesidad de que la familia siga asumiendo la formación moral y religiosa, la educación en cuanto socialización básica (hábitos, formas educadas...) y, desde luego, el desarrollo de la afectividad y el control de los instintos.

C) Un mundo tecnológico y sin barreras
El mundo de final del segundo milenio es muy diferente del de apenas cincuenta años atrás; los cambios son muchos, muy profundos y se producen con enorme rapidez, sin apenas tiempo para poder asimilarlos.

- Las nuevas tecnologías
Uno de los campos en que los cambios son más significativos para nosotros es el de las nuevas tecnologías, sobre todo por lo que representan para la comunicación, el aprendizaje, la información y el saber. Las tecnologías traen consigo notables repercusiones para el trabajo, la ciencia y el progreso en general.
En las sociedades modernas, las nuevas tecnologías representan formas de influencia de enorme potencial, capaces de irrumpir en la vida personal de modo subrepticio, modificando las posiciones y valores propios. Será necesario contar con formación suficiente para defenderse de tales intromisiones, no quedando inermes ante ellas.
De entre las múltiples aportaciones de las tecnologías conviene destacar aquello que están representando para la comunicación: hoy es fácil saber, casi de inmediato, lo que ocurre a miles de kilómetros, a la vez que podemos desconocer lo que acontece en nuestro propio bloque de vecinos.
Muchos pueden ser los efectos derivados, algunos, evidentemente, muy positivos. Sin embargo, la posible pérdida de identidad, la dificultad para poseer planteamientos propios, la pérdida de sensibilidad ante acontecimientos por graves que sean... deben ser considerados en el deber o, al menos, en el platillo del potencial riesgo.

- La ruptura del ámbito de intimidad
Las tecnologías, por otra parte, se han convertido en intrusos en nuestro mundo reservado: ni las paredes nos aíslan de la intromisión de la TV, de la radio, del fax...
El bombardeo de ideas, doctrinas, posiciones fundadas o infundadas... está continuamente reiterando e intensificando las mentes de los seres humanos, en especial de los más jóvenes, de los menos formados, de los más inexpertos.
Violencia, sexo, intolerancia, injusticia, se mezclan sin solución de continuidad con ejemplos de entrega, de respeto, de amor..., pero no siempre se está en condiciones de valorar con objetividad los mensajes de uno y otro tipo.

D) Entre el ciudadano del mundo y la lucha por la identidad.
Al igual que la información fluye con rapidez y rompe todo tipo de barreras, las comunicaciones, rápidas y al alcance de muchos, están rompiendo tabúes, prejuicios... acercando a los hombres por el mero hecho de conocerse. El turismo ha supuesto en este punto un elemento clave para el conocimiento de la Humanidad, para la comprensión, el respeto y la tolerancia de la diversidad, de la diferencia.

- Las migraciones
Sin embargo, junto al turismo, fenómeno transitorio y periódico, se dan las migraciones, interiores y exteriores, forzadas por las guerras, la carencia de trabajo, el hambre, las injusticias..., y ello en momentos en que los países receptores se encuentran con el fenómeno del paro como un azote propio de nuestro tiempo.
La lucha por el puesto de trabajo hace que muchos inmigrantes, aparte de ser explotados por quienes les reciben, susciten movimientos de rechazo, de racismo, de intolerancia... Estos movimientos se vienen organizando, dando lugar a acciones crueles, violentas y sistemáticas contra el extranjero, contra las personas de otra raza, color, religión o ideología.

- Nacionalismos y multiculturalismo
Las migraciones están dando lugar a sociedades multiculturales. No es raro que en determinados países convivan personas de raza, cultura y religión muy diversas.
La diversidad no siempre es vista como un bien, como una riqueza; en ocasiones se percibe como amenaza, lo cual origina movimientos de defensa. En ocasiones se plantea su aceptación desde una posición de superioridad: se habla de la tolerancia entendida como aceptación benévola, como condescendencia, como consentimiento...
La educación debería dar un paso más, encaminada al respeto del otro y hasta a la valoración positiva de las diferencias como elemento enriquecedor del yo para convertirlo en un nosotros más completo.